Qué implicación tiene el nuevo CTE por lo que refiere a las instalaciones de calefacción y refrigeración
Normativa y Certificación

Qué implicación tiene el nuevo CTE por lo que refiere a las instalaciones de calefacción y refrigeración

Cuando escuchas hablar de CTE es poco probable que sepas de qué se trata, a no ser que estés relacionado de alguna manera con el mundo de la construcción. Pero si decimos Código Técnico de Edificación, es probable que ya suene más a quienes no están tan metidos en el sector. Este código, que es el que recoge las normas que deben seguir todas las edificaciones que se llevan a cabo en España, se ha modificado recientemente para incluir, entre otras novedades, varias relacionadas con la mejora de la eficiencia energética en los edificios. Por tanto, entre otras cosas, con las instalaciones de calefacción y refrigeración. Es decir, la implicación del CTE en este tipo de instalaciones es directa.

¿A qué se debe esto? Pues a que los principales cambios del nuevo CTE tienen que ver, entre otras cosas, con elementos que influyen en el nivel de aislamiento térmico de un edificio. Pero influyen para mejor. Esto lleva a que los sistemas de calefacción y refrigeración pueden ser diferentes en cuanto a potencia y sistema utilizado. Pero ¿qué implicación tiene el CTE nuevo exactamente en ello? Descubre cuáles de sus cambios afectan a la calefacción y a la refrigeración de los edificios.

Implicación del CTE en un mejor aislamiento de los edificios

Como hemos mencionado, la implicación del CTE nuevo, aprobado a finales de 2019 y que ha entrado completamente en vigor a finales del pasado 2020, se centra sobre todo en mejorar el aislamiento de edificios, y su rendimiento en términos de consumo de energía. También de emisiones. Aparte, claro está, de contener mejoras para una mayor salubridad de cada edificación, y más seguridad en ellos. En general, según la nueva normativa, los edificios que se construyan tendrán que reducir un 20% la emisión de gases contaminantes, ahorrar un 20% en consumo energético y contar con un 20% más de energías renovables.

Una de estas novedades, con influencia en los sistemas de calefacción y refrigeración, es la obligación de que los edificios realizados a partir de la entrada en vigor de este CTE tengan, en lo que se refiere a la envolvente térmica de la edificación, la obligación de lograr un mejor coeficiente de transmitancia térmica que antes. Es decir, una mejora en el flujo de calor para una zona y la diferencia de temperaturas de lo que hay a ambos lados del elemento que se está valorando.

¿Qué quiere decir esto? Que los materiales de aislamiento utilizados en la construcción de su cubierta y paredes tendrán que ser más aislantes. También el de sus suelos y paredes interiores. ¿Qué se consigue al dotar de un mayor aislante en los muros exteriores y el tejado, así como en suelos y muros interiores, a las construcciones? Que en el edificio no entre tanto el frío en invierno como el calor en verano. Porque tendrá más facilidades para retener en calor en su interior en invierno, y el fresco en verano.

Esta es una implicación del CTE directa en los sistemas de calefacción y refrigeración. Con la nueva normativa en invierno hará menos frío. Esto implica no solo que será necesario encender menos tiempo la calefacción. También se podrá optar por instalar sistemas que no sean tan potentes en cuanto a consumo. Además, el hecho de que pueda llevar a menos horas de calefacción también hace que se reduzcan las emisiones a la atmósfera.

Lo mismo sucede con los sistemas de refrigeración. No serán necesarios de tanta potencia si el ambiente en el edificio en verano es más fresco porque está mejor aislado. Por tanto, se gastará menos energía en enfriar el ambiente en los edificios construidos o reformados según la nueva CTE. En ella también se recoge que en las construcciones que se lleven a cabo desde ahora tendrán que cuidarse las filtraciones de aire. Es decir, que habrá que reducirlas para evitar pérdidas de temperatura. Al mismo tiempo, el diseño de todos los edificios se debe llevar a cabo teniendo en cuenta que es necesario mejorar sus sistemas de ventilación natural.

Otros factores que influyen

Las novedades que llevan a una mayor implicación del CTE no se quedan en paredes y cubierta. El nuevo Código técnico de Edificación también establece que los cerramientos del edificio en ventanas y persianas, así como en puertas, tienen que tener un nivel de aislamiento térmico mayor. También los cerramientos acristalados de los edificios nuevos o reformados con este nuevo CTE en vigor tienen que tener en cuenta que deben procurar un mayor nivel de aislamiento y dotar de mayor estanqueidad a las construcciones.

En los edificios construidos tras la entrada en vigor del nuevo CTE se tendrá que vigilar también el nivel de exposición al sol. La protección frente a él de las construcciones tendrá que ser mayor. De esta manera, en verano no se calentará tanto su interior por la acción de sus rayos. Esto lleva a un menor calentamiento, y por tanto, a una menor necesidad de aire acondicionado. Por otra parte, también se pide un mayor control de la posibilidad de que haya condensación en ventanas y otros elementos de un edificio. Esto lleva a un nivel de humedad interior más aceptable, y por tanto, a menos necesidad de calefacción por la sensación de humedad.

Los cambios de este código en su nueva edición también se han centrado en el control de la demanda de energía por parte de los edificios. Entre otros cambios, se ha fijado un cierto límite en la transmisión de calor de la envolvente térmica, que hemos mencionado antes. En este sentido, este valor hace que la implicación del CTE en el confort térmico de las construcciones sea muy importante.

Implicación del CTE en el uso de energía renovable

Según el nuevo CTE, los edificios que se construyan o reformen a partir de su entrada en vigor, tienen que ser más eficientes energéticamente. Además, la energía que se utilizan en ellos debe provenir en mayor medida de fuentes renovables. Entre ellas, la luz solar, que puede utilizarse tanto para la generación de agua caliente como de energía eléctrica. Esta última se puede utilizar por tanto para la instalación de un sistema de calefacción mediante radiadores.

Pero también para ser la fuente de energía de un sistema de refrigeración. En cualquiera de los dos casos, la electricidad que consumirían vendría de una fuente renovable, con las consiguientes ventajas para el medio ambiente. El consumo de este tipo de fuentes, sumado a una mayor estanqueidad en los edificios, redundaría en una rebaja notable del consumo energético en ellos, que podría llegar incluso al 40%.

Radiadores menos potentes y calderas de condensación

En un edificio o vivienda que se construya con el nuevo Código Técnico de Edificación, como resultado de las mejoras en cuanto a estanqueidad y eficiencia energética, será necesaria una menor potencia de calefacción. Además, en el caso de contar con calefacción por gas natural, las calderas deben ser todas de condensación. De esta manera transformarás tu sistema de calefacción en un sistema de los conocidos como eficaces. Estas se caracterizan por una optimización del consumo de gas que no solo reduce el consumo de energía. También la factura del agua caliente y la calefacción. Una caldera de condensación, por otra parte, no precisa alcanzar una temperatura de trabajo tan elevada como una estanca. Aun así, consigue mayor eficiencia energética.

En otro orden de cosas, la temperatura que se necesita para conseguir más eficiencia energética es menor. Paralelamente, en las viviendas que se construyan siguiendo la normativa del nuevo CTE no es necesario utilizar por esto unos radiadores tan grandes como antes. Ni tampoco tan potentes, porque el sistema de calefacción que se busca con el CTE es menos potente, pero mejora en eficiencia energética.

Así, se pueden instalar modelos más pequeños. Pero también se pueden utilizar, en el caso de una reforma, los que ya estuviesen instalados, puesto que se pueden adaptar perfectamente a los nuevos sistemas de calefacción más eficientes. Se pueden seguir utilizando con normalidad. Eso sí, el calor que emitirán, una vez adaptada la calefacción al nuevo CTE, se obtendrá de manera mucho más eficiente.

En conjunto, todas las normativas del nuevo Código Técnico de Edificación, incluidas las que tienen una implicación del CTE directa en calefacción y refrigeración, pueden llevar a un ahorro notable. Así, en comparación con otras construcciones que se regían por otros códigos de edificación antiguos, los edificios que se construyan desde ahora pueden generar un ahorro de energía superior al 50%. En el caso de las construcciones anteriores a 2006, este puede llegar incluso al 70%. En el caso de las viviendas denominadas casas pasivas, caracterizadas por un consumo de energía prácticamente nulo, el ahorro puede llegar hasta el 90%.

Como verás, la implicación del CTE nuevo en cuanto a los sistemas de calefacción y refrigeración es bastante relevante. Por tanto, si tienes que hacer una reforma en una vivienda o vas a construir una casa, ¡infórmate bien de todo lo que debes tener en cuenta para instalar tu sistema de calefacción o aire acondicionado!

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