¿Cómo ahorrar energía en invierno? | Descubre los sistemas eficientes
Guía Práctica Soluciones de eficiencia energética

¿Cómo ahorrar energía en invierno? | Descubre los sistemas eficientes

La llegada del invierno acarrea un menor número de horas de luz, lo que dispara el consumo energético. Pero también lo hace el aumento del frío. Es necesario, en muchas ocasiones, encender la calefacción; también subir la temperatura del agua caliente. Esto puede disparar el consumo de energía, y como consecuencia, la factura de la luz y el gas. Pero puedes ahorrar energía en invierno y mejorar la eficiencia energética de tu sistema de calefacción.

Para ello, solo necesitas seguir ciertas pautas y dar unos pasos muy sencillos. Solo con esto verás reducirse la factura de la luz y el gas. Pero, en ocasiones, también tendrás que sustituir tu sistema de calefacción, o alguno de sus componentes, por otro más eficiente. De esta manera, sin renunciar al confort térmico en tu vivienda, ni al agua a buena temperatura, ahorrarás. A continuación, tienes algunos consejos que te ayudarán a ahorrar energía en invierno. También podrás descubrir los sistemas eficientes.

Ahorrar energía en invierno: sistemas eficientes de calefacción

Lo primero que hay que hacer para ahorrar energía en invierno es tener claras las fuentes del consumo energético. También las que lo elevan o lo pueden rebajar. Además de la luz, que puede ajustarse notablemente en cuanto a consumo mediante la instalación de bombillas de bajo consumo o LED, la otra gran fuente de gasto en invierno es, cómo no, la calefacción. Sobre todo en zonas muy frías.

Aunque se puede reducir el gasto en energía de la calefacción, con diversos consejos que veremos más adelante, conviene en muchos casos valorar la posibilidad de, sobre todo a la hora de instalarlo o hacer una reforma, instalar un sistema de calefacción caracterizado por su eficiencia. O bien, cambiar un componente de la calefacción, como la caldera, por otra de consumo más eficaz.

Eso sí, hay que tener en cuenta diversas variables a la hora de optar por uno de estos sistemas. El principal es que no todos son válidos para cualquier tipo de clima. Unos están más indicados para climas más cálidos, y no sirven de mucho en los más fríos. Y los que están pensados para los fríos, puede que en climas cálidos solo ocasionen un recalentamiento de estancias innecesario. Pero empecemos por el principio, saber de qué hablamos cuando nos referimos a sistemas de calefacción eficiente para el ahorro de energía en invierno.

¿Qué son los sistemas eficientes de calefacción?

Cuando hablamos de sistemas de calefacción eficientes, nos estamos refiriendo a los que permiten mantener un confort térmico en las viviendas o estancias que calientan. Pero sin que ello implique que la factura se dispare, y se pueda ahorrar en calefacción. Al contrario, lo que hacen es rebajar el gasto y el consumo de gas, electricidad u otro tipo de combustibles.

La eficacia de este tipo de sistemas no depende, eso sí, de un único factor. Además del combustible que se utiliza y el tipo de instalación que emplea, también hay variables externas en juego. Por ejemplo, el tipo de clima del entorno. Y las necesidades en cuanto a temperatura, para estar a gusto de quienes habitan en la vivienda u ocupan las estancias a caldear.

Con todo esto en consideración, hay que seleccionar el sistema de calefacción más adecuado para poder ahorrar energía en invierno. Hay varios, aunque los más destacados son los de calefacción por aerotermia, los de caldera de biomasa y los de calefacción de gas con caldera de condensación. A continuación, te mostramos las características principales de cada uno.

Calefacción por aerotermia

El de aerotermia es uno de los sistemas de calefacción más eficientes que están indicados para climas donde las temperaturas en invierno no son excesivamente frías. En general, estos sistemas suelen encontrarse en zonas donde los inviernos son bastante suaves y los veranos muy calurosos. Están, además, pensados para que con una única instalación se pueda contar con agua caliente, calefacción y aire acondicionado.

La tecnología en la que se basa se encarga de la extracción de la energía del aire, para lo que emplea una bomba de calor. En verano refrigera el aire interior a partir del caliente del exterior. Y en invierno suministra aire caliente tomando el frío de fuera. Se caracteriza por tener un elevado grado de eficiencia energética, lo que implica que, por un coste bastante asequible, se cuenta con aire caliente suficiente para caldear una vivienda.

Además de funcionar en solitario a través de aparatos de emisión de aire, esta tecnología puede utilizarse también en combinación con otras para optimizar más el sistema; entre ellos las placas solares. Su instalación es quizá algo farragosa, y tiene un coste inicial elevado. Pero, gracias al ahorro en consumo que permite para calefacción en climas suaves, este coste inicial se amortiza rápido. Eso sí, no está muy indicado para climas más fríos y rigurosos en invierno.

Con caldera de biomasa

Si en tu zona el invierno es frío y no quieres dejarte una millonada en calefacción en invierno, también tienes sistemas de calefacción eficientes para ti. Uno de los que más y mejor te permitirán ahorrar energía en invierno son los que funcionan mediante calderas de biomasa.

Cuando hablamos de biomasa nos referimos a residuos naturales procedentes de restos de explotaciones agrícolas, o de restos vegetales y procedentes de árboles de los bosques. También de cultivos vegetales con fines energéticos, o de los restos que quedan tras la transformación de madera en las fábricas que se dedican a ello.

Con todo ello, se crean una especie de tacos sólidos denominados pellets, que son el combustible que emplean las calderas de biomasa. Por sus características, son de los combustibles más económicos que se pueden encontrar. Utilizarlos te costará menos que la electricidad o el gas que consumen otros sistemas. Además, sus calderas ayudan a que sean capaces de calentar con bastante rapidez las estancias, incluso aunque sean de grandes dimensiones.

Además de ahorrar energía en invierno, este sistema de calefacción eficiente tiene otras ventajas. Entre ellas, que la combustión de los pellets no ocasiona malos olores. Además, no corre riesgos de explosión. Eso sí, para instalarlas también hay que hacer una inversión inicial bastante importante.

No obstante, como las facturas de consumo de energía serán bastante más bajas que con otros tipos de calefacción, esta inversión inicial no tardará mucho tiempo en amortizarse.

Calderas de gas de condensación

En muchas viviendas de grandes ciudades el sistema de calefacción más utilizado es, en la actualidad, el gas natural. Especialmente en los bloques de pisos, donde desde una entrada de gas general se va dando servicio individual a las viviendas de manera individual.

Este tipo de calefacción, y en muchos casos de agua caliente, se basa en un circuito por donde circula el agua caliente que va a radiadores y a los grifos de salida del agua. Este circuito parte de una caldera de gas que se encarga de calentar el agua.

En estos sistemas de calefacción, con lo que más se puede ahorrar es en la sustitución de las calderas convencionales por otras que funcionen mediante un sistema de condensación a gas. Este tipo de calderas permiten el ahorro de energía en invierno, sobre todo porque su rendimiento es mejor que el de los modelos antiguos de combustión.

Una caldera de condensación a gas también, debido a que su funcionamiento es eficiente: consume menos gas al trabajar para conseguir un nivel de confort térmico equivalente al que podías conseguir con un modelo de caldera antiguo. Además, esto lleva a que también se rebaja la cantidad de emisiones de CO2 a la atmósfera. Por tanto, también el medio ambiente sale beneficiado con las nuevas calderas de condensación de gas.

Para que estas calderas sean capaces de reducir el consumo y, por tanto, permitirte ahorrar energía en invierno, emplean un sistema que reaprovecha el calor que se desprende de la combustión en forma de vapor de agua. De esta manera, son capaces de mejorar el rendimiento de las calderas tradicionales. Además, de forma notable, puesto que pueden lograr hasta un 30% de rebaja en el consumo de gas.

Claro está, siempre en función del tipo de instalación que tengas, y de cómo lo uses. Eso sí, por norma general será más eficiente si se utiliza a una temperatura menor. Así que revisa la temperatura a la que sueles utilizar el agua caliente y la calefacción si quieres ahorrar más en la factura del gas.

En muchas zonas, la instalación de calderas de condensación de gas es obligatoria, tanto para las nuevas instalaciones como para las sustituciones de caldera por avería grave, salvo contadísimas excepciones.

Trucos para ahorrar energía en invierno

Además de contar con un sistema de calefacción eficiente, hay diversos trucos y consejos que te ayudarán a reducir todavía más el consumo de energía. Por tanto, también a rebajar la factura en calefacción y agua caliente.

Uno de ellos es, como hemos visto, controlar la temperatura a la que está tanto el agua caliente como la calefacción. Un grado menos igual no supone una pérdida de confort término en una ducha, o en el calor en una estancia, pero puede suponer un notable cambio en el consumo y un ahorro.

Para contribuir también al control de la temperatura es importante instalar termostatos. Los sistemas de calefacción ya los suelen incluir. Ya sean manuales o digitales y programables, con ellos puedes controlar que cuando la estancia en la que se encuentra alcanza una temperatura determinada, se apague automáticamente la calefacción. Otra solución para ahorrar energía es colocar válvulas termostáticas en el radiador. El cabezal termostático regula la apertura de la válvula, ajustando la temperatura del radiador según las necesidades de confort en cada estancia individualmente. En general, en cuanto a calefacción, 21 grados son suficientes para alcanzar el confort térmico en una vivienda.

Realizar un mantenimiento periódico de los equipos es también muy importante para que funcionen de manera correcta, y evitar así que se gaste más energía de la que realmente es necesaria. Entre otras cosas, para ello es importante realizar revisiones periódicas de calderas y circuitos.

Pero también, por ejemplo, en caso de contar con radiadores que funcionen mediante sistemas de agua caliente, purgarlos periódicamente. Así, sacarás el aire del circuito y mejorarás la distribución del agua caliente, permitiendo que los radiadores se calienten antes y de manera uniforme.

Estos son solo algunos de los pasos que puedes dar para conseguir ahorrar energía en invierno. Pero si quieres conocer más, o necesitas la opinión de expertos para cambiar tu sistema de calefacción por uno más eficiente, ponte en contacto con expertos en sistemas de calefacción como STHexpert.

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