Todo lo que debes saber sobre la canalización de agua y nuestra salud
Guía Práctica Reformas y rehabilitación

Todo lo que debes saber sobre la canalización de agua y nuestra salud

El agua, desde su depuración, llega a cada domicilio a través de un sistema de canalización de agua y tuberías que finaliza en los grifos por los que sale al exterior. Lo habitual es creer que el agua llega a nuestras casas tan limpia y pura como salió de la planta de depuración. Pero no siempre es así. Las canalizaciones por las que circula pueden ser de un material inadecuado para conducir agua, lo que lleva a que se contamine con diversas sustancias.

En otras ocasiones, algunas zonas de las tuberías están contaminadas con diversos virus y bacterias. Como resultado, el agua que circula por ellas puede deteriorarse, y convertirse en perjudicial para la salud de quienes la beben. Y no nos referimos precisamente a la acción de la cal, que si es excesiva se puede eliminar con un descalcificador.

Por lo tanto, la calidad y estado de las tuberías que transportan el agua es muy importante. Si no son las adecuadas, están deterioradas o hay colonias de bacterias en su interior, los esfuerzos por depurarla para que sea apta para el consumo humano pueden ser inútiles. Por tanto, es recomendable revisar el estado de las cañerías de una vivienda con regularidad. También hay que cambiar cuanto antes las que hay, si tienen muchos años y pueden estar deterioradas o si están fabricadas con un material desaconsejable para transportar agua.

Canalización de agua: peligros que pueden acechar su calidad

Como hemos visto, los peligros que acechan al agua potable en las canalizaciones son muy variados. Uno de ellos, que se da cuando las tuberías tienen cierta antigüedad, es la presencia de amianto en las que están elaboradas con fibrocemento. Afortunadamente, cada vez se encuentran menos, puesto que este material se prohibió en 2001, pero si se encuentran en una vivienda o en una red de canalización de agua deben cambiarse cuanto antes.

Esto se debe a que este material, compuesto por una mezcla entre cemento y fibras de amianto, puede liberar asbestos, que pasarían al agua. Se sabe que son perjudiciales si se respiran, pero cuando están en suspensión en el agua también pueden ser nocivas para la salud. Y si la exposición a los asbestos es prolongada, podrían ocasionar alguna enfermedad de cierta gravedad.

Aparte de por el material con el que se han fabricado, las tuberías de la canalización del agua también se pueden deteriorar debido a su estado, e incluso a atascos. En estos casos, la humedad unida a fisuras o roturas puede llevar a la proliferación de hongos y esporas, que pueden dañar la salud. En cuanto a su deterioro, puede llevar también a la presencia de virus y bacterias en el agua, como la legionella o la E.Coli, causantes de enfermedades de cierta gravedad. Por todo esto, además de cambiar las tuberías antiguas, conviene revisarlas cada cierto tiempo para evitar problemas de salud.

Tuberías de materiales que protegen el agua: el caso del cobre

La solución a muchos de los problemas que acabamos de ver es la instalación de tuberías pensadas para evitar virus, bacterias y hongos. Para ello hay que vigilar los materiales con los que se fabrican, una alternativa es instalar tuberías de cobre.

El cobre es uno de los componentes que más se utiliza actualmente en la fabricación de tuberías para la canalización del agua. Pero también se emplea para las instalaciones de gas y calefacción. Además de ofrecer una instalación sencilla, las tuberías de cobre nunca pierden sus características. Entre ellas está la protección contra las bacterias y virus que hemos mencionado en el punto anterior. Además, aunque el agua pueda llevar en suspensión unas cantidades irrisorias de cobre en suspensión producto de su fricción contra las tuberías por las que circula, no es un material que resulte perjudicial para la salud.

El cobre es uno de los elementos necesarios para el funcionamiento correcto del cuerpo humano. Muchos de los alimentos que consumimos lo contienen, por lo que un poco más a través del agua no resulta perjudicial en absoluto. Generalmente, la cantidad del cobre en el agua es escasísima, por lo que no supone ningún problema para el organismo. Además, al no estar fabricadas con materiales contaminantes, estas tuberías no desprenden gases.

Tampoco se corroen ni se oxidan, y a parte de esto, es muy resistente al calor, por lo que puede soportar temperaturas altas sin mayores problemas. Tampoco emite olores, lo que no rebaja su calidad. Además, ofrece no pocas facilidades para su instalación, puesto que entre otras cosas se pueden curvar en frío.

A tenor de lo visto, la canalización del agua y el estado de las tuberías influyen directamente en la calidad del agua y de los elementos dañinos que puede transportar. Esto hace que pueda afectar a nuestra salud, por lo que conviene tenerlas siempre en el mejor estado posible.

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