5 tipos y características de las instalaciones ACS
Reformas y rehabilitación

Tipos y características de las instalaciones ACS

Las instalaciones ACS, o de agua caliente sanitaria, son aquellas instalaciones de agua caliente destinadas a consumo humano. Esta agua, principalmente, se utiliza para los baños y las duchas así como la lavadora, el lavavajillas o el agua del fregadero. Se trata de agua potable, por lo tanto.

Hoy hablaremos sobre los tipos de instalaciones ACS y sus características principales. Este sistema está considerado en muchos países como un servicio básico y obligatorio en todos los edificios de viviendas.

Los sistemas de agua caliente sanitaria requieren de una gran cantidad de energía. Se trata de uno de los consumos más importantes en los edificios residenciales. Este gasto suele ser entre del 20% y el 40% del total. Esto hace que los acumuladores y conductores de este tipo de instalaciones se encuentren aisladas térmicamente para evitar grandes pérdidas de energía.

La red de distribución de ACS es similar pero paralela a la que se encarga de la distribución de agua fría dentro de la vivienda. El sistema de ACS no da servicio a algunos puntos de consumo de agua, como por ejemplo, el inodoro.

Tipos de instalaciones ACS

Existen dos tipos claramente diferenciados de instalaciones de agua caliente sanitaria en función del sistema de producción de agua caliente y cómo se prepara:

Sistemas instantáneos

Estas instalaciones calientan el agua según se necesita. Por ejemplo, cuando abrimos el grifo de la ducha con el agua caliente, este se activa.

El inconveniente de este sistema es que se desperdicia agua hasta que esta comienza a salir caliente. Además el consumo energético es superior, al encenderse y apagarse el sistema cada vez que abrimos el agua caliente y la cerramos.

En este tipo de instalaciones lo más habitual es el intercambiador de placas. Este intercambiador se alimenta del agua de temperatura variable por una válvula a través de tres vías.

Para este tipo de instalaciones se suele utilizar el gas como fuente de producción de calor. Suele ser gas natural, butano o propano.

Sistemas de acumulación

Estos sistemas suelen estar formados por una caldera o bomba que calienta el agua y un acumulador, que se encarga de acumular el agua caliente.

Este tipo de sistema es frecuente en instalaciones de producción de agua caliente centralizada. En este caso, el agua se calienta y es almacenada en el termoacumulador, a la espera de ser usada.

Para este tipo de instalaciones se suelen utilizar casi cualquier tipo de energía. Desde gas natural, propano, butano, electricidad o gasóleo.

Sistemas semi-instantáneos

En este tipo de instalaciones se combinan ambos tipos de sistemas. Por un lado, existe un depósito donde se acumula aproximadamente unos 15 litros de agua para cada piso (en comunidades).

El agua caliente sale del depósito cuando se la demanda. Este tipo de sistemas están dirigidos para satisfacer las necesidades de agua caliente en hora punta.

Además de esto, podemos diferenciar otros dos tipos de sistemas de agua caliente sanitaria:

ACS independientes

Estos sistemas permiten la separación de la calefacción con respecto a la función de ACS. Suele tratarse de acumuladores que funcionan con gas.

En este caso el agua se calienta mediante la combustión del gas.

ACS centralizados

Son los sistemas que utilizan la caldera principal para suministrar la energía que se encarga de la producción de agua caliente sanitaria.

El generador se encarga de suministrar la energía que es enviada al sistema auxiliar de ACS. Esta energía se intercambia por agua caliente para su uso.

Qué tipo de instalación ACS escoger y otras características a tener en cuenta

Los sistemas ACS que producen agua de forma instantánea suelen ser mucho más eficaces que las instalaciones que funcionan a través de la acumulación, pero tienen sus inconvenientes.

También debemos tener en cuenta de la cantidad de agua que perdemos en los sistemas instantáneos cuando queremos agua caliente. Desde el momento en el que abrimos el grifo hasta que el agua se calienta pueden pasar varios segundos.

El gasto energético es otro de los inconvenientes de los ACS instantáneos, pues los acumuladores calientan el agua, que ya está disponible para el uso desde entonces. No hay necesidad de encender de nuevo el sistema para calentar el agua, a diferencia de los sistemas instantáneos.

Habitualmente, las instalaciones ACS centralizadas suelen instalarse en los edificios de comunidades junto con la calefacción. En estos casos, el calor generado por la caldera es conjunta para todos los servicios del edificio, tanto para el agua como para los radiadores.

Aunque por ahora no es lo más habitual, se están comenzando a implementar instalaciones que utilizan para calentar el agua de los sistemas energías renovables. La energía solar y la geotérmica son algunas de las utilizadas, especialmente para sistemas por acumulación.

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