Mejora el aislamiento térmico de tu hogar: Ventanas y puertas
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Mejora el aislamiento térmico de tu hogar: Ventanas y puertas

Para mejorar el aislamiento térmico de una vivienda no basta con aislar las paredes, el suelo y el techo. También hay que cuidar otros puntos por los que se puede escapar el calor/frío de una vivienda con facilidad: las ventanas y las puertas.

Las ventanas, al ser la principal apertura de una vivienda al exterior son uno de los puntos principales por los que se puede escapar el calor. También uno de los que dan más entrada al frío en invierno y al calor en verano. Las puertas, sobre todo las que dan al exterior, también. Por tanto hay que cuidar su aislamiento.

Para ello hay que revisar su estado, sobre todo si tienen mucho tiempo. Y si están deterioradas o no cuentan con excesivo poder aislante, cambiarlas. Para ello hay diversas opciones, como verás a continuación.

Ventanas que mejoran el aislamiento térmico

Para que las ventanas de una vivienda ofrezcan un buen nivel de aislamiento térmico deben ser herméticas. Es decir, que cuando se cierren no tengan ni siquiera un poro que deje escapar o entrar calor. Comprobarlo a simple vista puede resultar complicado, por lo que ante una duda, lo mejor es pedir la opinión de un experto. Si es un problema de aislamiento puntual puede repararse, pero si la ventana está en mal estado, será necesario cambiarla.

Las ventanas que proporcionan un nivel óptimo de aislamiento mejoran el confort de una vivienda y reducen el gasto en electricidad o gas, en función del tipo de calefacción que haya en la casa. También rebajarán la necesidad de tener puesto el aire acondicionado en verano. Asimismo, unas ventanas perfectamente mantenidas y herméticas reducirán la humedad en el interior de las estancias en las que se encuentren. También la condensación, sobre todo en invierno, con todos los inconvenientes que conlleva.

Si te decides por un cambio en las ventanas, toca elegir unas que sean herméticas y aislantes, para lo que tendrán que tener unos componentes tanto en el marco como en el cristal que está montado en ellas. En el caso del marco, pueden estar fabricadas en tres materiales diferentes: PVC, aluminio y madera.

Ventanas de PVC, aluminio o madera

De las tres, el material con un mayor nivel de aislamiento térmico es el primero. Así, las ventanas hechas de PVC mostrarán una gran resistencia a los cambios de temperatura. Están disponibles en una gran variedad de colores y acabados. Incluso pueden simular un acabado en madera, lo que las hace más atractivas para instalar en entornos rurales, donde el metal puede resultar excesivamente brusco a la vista en relación al entorno.

Este tipo de ventanas, además del aislamiento, también proporcionan otras ventajas. Su mantenimiento es bastante sencillo, y su limpieza no ofrece ninguna dificultad. Y además del aislamiento térmico, también tienen un buen nivel de aislamiento acústico, lo que protege de los ruidos y eleva el nivel de confort en el hogar. Dentro de este tipo de ventanas hay diferentes grados de aislamiento. De ellos el mayor nivel de hermetismo lo proporcionan las ventanas de PVC que cuentan con rotura de puente térmico.

Las ventanas de aluminio también proporcionan un buen nivel de aislamiento del frío y el calor. Al igual que las de PVC también cuentan con una amplia diversidad de colores y acabados, y bastante resistentes a la acción de los elementos. Están indicadas para zonas con muchas humedad, como los climas tropicales.

La madera es otro elemento que se suele utilizar para la fabricación de ventanas, dado que su nivel de aislamiento es elevado. Eso sí, su mantenimiento es bastante más complicado que el de una ventana con el marco fabricado con los dos tipos anteriores de material.

Se encuentran sobre todo en pueblos y zonas rurales, y al optar por ellas hay que tener en cuenta que cada cierto tiempo habrá que pintarlas o barnizarlas. Además, hay que tener presente que no son tan resistentes como las otras a a acción de los elementos. Especialmente, a la luz del sol. Por lo tanto será necesario tratarlas para que sean más resistentes. Otro de sus inconvenientes es su mayor precio con respecto a los otros dos tipos de ventanas.

Tipos de cristales para mejorar el aislamiento de las ventanas

Además del material con el que está fabricado el marco y el cierre de las ventanas, también hay que cuidar el nivel de aislamiento de su cristal. En su grado intervendrán diversos factores. Entre ellos, el grosor que tenga. Cuanto más lo sea, más barreras pondrá a la entrada de calor y frío desde el exterior.

Además del grosor, el aislamiento de una ventana a través de sus cristales también puede mejorar con su disposición. Esto se debe a que las ventanas no solo pueden tener una hoja. También pueden tener dos, y como es lógico, en este caso serán más aislantes.

Además, estas hojas están separadas entre sí por una cámara de aire, lo que mejorará el aislamiento. Por otro lado, cuanto más espesos sean estos dos cristales, mayor grosor tendrá la cámara de aire, lo que llevará a un mayor aislamiento.

También la forma de cerrar una ventana puede influir en su grado de hermetismo. Hay varios: cierre corredero, ventanas abatibles, oscilobatientes, etc. Por tanto, hay que tener mucho cuidado al seleccionarlas, aunque en la actualidad los acabados de los cierres hacen que la variación en el hermetismo de las ventanas sea mínimo si se trata de un acabado pensado para ser aislante.

Más aislamiento térmico gracias a las puertas

Al igual que sucede con las ventanas, las puertas también pueden contribuir a mejorar el aislamiento de una vivienda en cuanto al calor y al frío. Sobre todo, las de entrada. Estas, al igual que las ventanas, pueden estar fabricadas básicamente de tres materiales: PVC, aluminio y madera. Solos o en combinación, como en el caso de estos dos últimos materiales.

Las puertas de PVC ofrecen el mayor nivel de aislamiento térmico, por lo que son muy apreciadas como puertas de entrada de viviendas unifamiliares. Especialmente en zonas frías o húmedas. Además, son muy versátiles y pueden contar con varios acabados, además de poder llevar relieves e incorporar, si así se desea, cristal. En este caso es conveniente que sea reforzado, para evitar dar facilidades a quienes quieran acceder al interior de la vivienda sin permiso.

En este aspecto no hay que preocuparse por la seguridad, puesto que las puertas de PVC, al igual que las fabricadas con el resto de materiales, suelen estar reforzadas y dotadas de distintos sistemas de seguridad par evitar robos.

Además, el PVC es un material muy limpio, por lo que apenas requieren mantenimiento y limpieza. Asimismo, es bastante resistente, por lo que si algo impacta contra una puerta fabricada con este material o bien no sufre daños o los sufre en un grado muy leve. Por sus características, también aguanta climas muy fríos y bastante cálidos sin mayores problemas para su aspecto y resistencia. Todo esto hace que las puertas de PVC, además de muy resistentes a la acción del frío y del calor, y aislar de los cambios de temperatura al interior de la vivienda a la que dan acceso, sean muy duraderas y su aspecto no acuse el paso del tiempo.

También están las puertas de aluminio, que aportan una gran versatilidad en cuanto a acabados, y también en cuanto a sistemas de seguridad y protección frente a la pérdida de calor. Quedan bien en viviendas unifamiliares, pero no tanto en viviendas de una comunidad de vecinos, es decir, en pisos. En este caso, quedan mejor las puertas de madera o acabadas en madera, con un refuerzo de aluminio y otros elementos de seguridad. Este tipo de puertas, reforzadas, también llevan en ocasiones un material aislante en su interior, que contribuye a mejorar su nivel de protección frente al frío y al calor.

Las puertas interiores: también aislantes

En cuanto a las puertas interiores de una vivienda, también tienen que tener un nivel aceptable de protección frente a las pérdidas de temperatura. En este caso es habitual que estén fabricadas en madera, y no tanto en PVC o aluminio. Como mucho, el aluminio formará parte de la estructura de la puerta, o estará en algún elemento decorativo de la misma.

En este caso, además de la puerta en sí, para el aislamiento también habrá que vigilar su marco. Sobre todo habrá que fijarse en que la puerta encaje bien en él, Si no, el calor o el frío se escapará del interior de la estancia a la que den acceso. También es importante que no quede mucho espacio de la puerta al suelo.

Si es así se puede solventar el problema mediante unos elementos aislantes en su parte inferior, como burletes o escobillas aislantes y protectoras. Así se evita el escape de aire por debajo de la puerta. Este problema también se puede dar en las puertas de entrada a la vivienda, que habrá que revisar para evitar la fuga de calor.

En caso de que las puertas interiores tengan cristales, también hay que revisar su encaje en la puerta, así como su grosor. Si la unión de dicho cristal al hueco en el que está encajada no está protegida mediante un elemento de sellado, las posibilidades de perder calor por ese hueco son elevadas.

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