tubos de cobre
Guía Práctica

Instalaciones con tubos de cobre

Las instalaciones de agua y calefacción deben cambiarse cada cierto tiempo, y habitualmente se aprovechan las reformas de gran calado para hacerlo. En ese momento es necesario tomar decisiones, y de ellas, una es el material con el que estarán fabricadas las tuberías de dichas instalaciones. Esto, que en principio puede parecer algo sin importancia, no lo es. Del material con el que se han fabricado las tuberías dependen varios factores. Por eso es conveniente optar por los materiales que ofrezcan más ventajas en cada caso, como sucede entre otros tipos con los tubos de cobre.

Estos tubos, presentes tanto en instalaciones de agua como en las de calefacción, ofrecen, por sus propiedades, muchas ventajas con respecto a las tuberías de otros materiales. Por eso tienen una fuerte presencia en instalaciones relacionadas con el agua desde hace muchísimos años. Descubre cuáles son sus ventajas y principales propiedades.

Características principales de los tubos de cobre

Los tubos de cobre están recomendados para instalaciones y conducciones que lleven agua potable y agua caliente. Por tanto, son perfectas tanto para el sistema de agua de una vivienda, local o empresa. También para los sistemas de calefacción que funcionen con un sistema de tuberías que llevan el calor producido por una unidad central, como una caldera, a radiadores.

Estos tubos pueden ser de distintos tipos. Los hay tanto flexibles como rígidos. Pero prácticamente todos van a estar fabricados con cobre de tres tipos: recocido, rígido o recocido con acabado cromado. El primero es el que vemos en tubos flexibles, generalmente presentados en forma de rollos de grandes dimensiones. Es un tipo de tubo que ofrece mucha versatilidad y facilidades a la hora de trabajar con él, puesto que se puede doblar con bastante facilidad. Solo se necesita utilizar alguna herramienta básica para conseguirlo.

El cobre recocido con acabado cromado es una variante de este, que se diferencia de él en su acabado y en el uso que se le da. También permite conseguir tubos flexibles. Pero a diferencia del recocido convencional, que suele instalarse en redes de tuberías ocultas en paredes y suelos, los tubos de este tipo se emplean en instalaciones de tuberías que van al aire y quedan a la vista.

Los tubos de cobre rígido se presentan como barras, y son quizá los más populares en instalaciones domésticas. A pesar de ser rígidos sí se pueden doblar para facilitar su instalación. Eso sí, no se puede hacer de cualquier manera, sino que antes hay que calentarlos. Para ello lo más habitual es emplear un soplete o cualquier otro dispositivo capaz de emitir una llama y, por tanto, calor.

Por el tipo de material que los forma, los tubos de cobre son bastante ligeros, lo que facilita su transporte. También su montaje, porque al ser tubos ligeros, y no excesivamente voluminosos, parte de la instalación, si se cuenta con las medidas adecuadas, se puede hacer en una fábrica o taller para transportar todo después al punto donde se vaya a instalar.

Dimensiones de los tubos de cobre

Hay que tener en cuenta que los tubos de cobre que se utilizan en instalaciones de agua y calefacción no pueden tener cualquier medida. Deben tener el diámetro y grosor mínimos establecidos en el Código técnico de edificación. En él se establece el mínimo diámetro para estos tubos en función del tipo de instalación y la finalidad que vaya a tener. En el caso del diámetro, estos tubos deben tener, como mínimo, uno de 12 milímetros. Es el de los tubos que salen de lavabos o fregaderos.

Pero puede ser mayor en otros casos. En cuanto al grueso de sus paredes, debe ser igual o mayor a un milímetro. Eso sí, las dimensiones del diámetro interior del tubo no deben incluir las de sus paredes. Por tanto, un tubo de 12 milímetros de diámetro, con unas paredes de un milímetro de grosor, tendrá un diámetro total de 14 milímetros.

Por norma, los tubos de cobre suelen llevar en su parte externa diversas letras y números, que sirven para conocer sus detalles. Entre otros, la norma que recoge las especificaciones del tubo, en qué tipo de instalaciones puede emplearse y cómo se puede trabajar con él. También su diámetro interior y grosor, el nombre de su fabricante y la fecha en la que se fabricó.

Su principal ventaja: la resistencia a la corrosión

Como hemos mencionado, los tubos de cobre tienen muchas ventajas con respecto a los fabricados en otros materiales. Pero hay una que quizá sea la más determinante de todas: la elevada resistencia que ofrecen frente a la corrosión. Esto hace que duren mucho más que otras tuberías. No solo eso, sino que también hará que duren más los electrodomésticos y otros equipos y dispositivos. Como no se corroen, no desprenden óxido. Como resultado, este óxido no les llegará a los electrodomésticos o a otros sanitarios. De esta forma se reduce el riesgo de que puedan averiarse por obstrucciones causadas por la acumulación de óxido.

Además, esta baja corrosión tiene otra ventaja, que hace que las tuberías de cobre estén permitidas en circuitos de agua potable. Al no transportar corrosión de las tuberías, el agua que llevan estas no recoge impurezas de las tuberías. Por eso no lo contamina. Esto es justo lo contrario de lo que sucedía con las tuberías de plomo, ya prohibidas hace muchos años para tuberías de agua. El plomo presentaba un nivel de corrosión muy superior al del cobre, lo que hacía que el agua potable llevase cantidades muy pequeñas de plomo en suspensión en cuanto las tuberías comenzaban a deteriorarse. Por eso, el agua quedaba contaminada.

Muchos pueden pensar que este problema desaparece si se utilizan tuberías de otros metales resistentes. Por ejemplo, de acero. Pero esto no es así, porque la resistencia a la corrosión del acero, incluso del galvanizado, es menor que la del cobre. Acaban con óxido mucho antes que las de cobre, y este óxido acaba en suspensión en el agua.

Otros beneficios de los tubos de cobre

Además de la resistencia a la corrosión, los tubos de cobre presentan varias ventajas más con respecto a los tubos fabricados con otros materiales. Entre ellas, la longevidad. Tanta, que se han encontrado incluso tubos de cobres en yacimientos arqueológicos en los que se han encontrado restos de la antigua civilización egipcia. Y además, en buen estado. Esto pone también de manifiesto que el cobre es un material que se emplea desde hace miles de años, lo que aumenta su fiabilidad.

Además, su instalación es bastante sencilla, y en el caso de los tubos flexibles, ni siquiera será necesario realizar soldaduras o utilizar un soplete para la instalación en la mayoría de casos. Muchas veces es posible ensamblar los tubos y el resto de componentes mediante unión en frío. Además, si por algún motivo hay alguna confusión o un error en el montaje, no hay ningún problema para eliminar la soldadura o separar los tubos y los conectores y montarlos o soldarlos después en la posición correcta.

En cuanto a sus propiedades, el cobre no altera al agua. No hace que varíe ninguna de sus características. Ni cambia su sabor, ni adopta ningún olor, ni cambia de color. Y se encarga de rebajar la capa de microorganismos vivos que se pueden acumular en las tuberías que forman los sistemas de agua potable. El cobre es un material considerado como fungicida y bactericida, por lo que los tubos de cobre son altamente higiénicos. Aparte de esto, no es un material carcinógeno.

El cobre tampoco resulta afectado por el frío y no es inflamable, aunque los tubos de cobre sí se pueden manipular aplicándoles calor, como hemos visto. Eso sí, este tipo de tuberías, si hay un incendio, son muy seguras ya que no se destruyen, y tampoco se deforman a no ser que la temperatura sea extremadamente elevada. Por eso pueden utilizarse sin peligro en instalaciones de calefacción que conduzcan agua muy caliente. Y, por sus características, incluso en sistemas contra incendio.

El cobre también resiste al frío sin variar sus características. Además, es muy resistente frente a golpes y cambios de presión. Ni siquiera en las uniones entre tubos y conectores de cobre realizados por soldadura cambian sus características, lo que da a todo el circuito de tubos de cobre mucha fiabilidad, resistencia y durabilidad. Por otra parte, el cobre es reciclable, y sus tubos se fabrican siguiendo una normativa europea. Esto hace que quede garantizado que los accesorios de unión para tubos de cobre, tanto los de tipo push-fit, como los de roscar-soldar como los de soldar; sean siempre compatibles. Lo mismo sucede con las válvulas de fontanería y calefacción. Tanto las de corte como las limitadoras o las de regulación.

Estas son las características de los tubos de cobre que se emplean en instalaciones de fontanería y calefacción. También sus ventajas con respecto a los de otros componentes, como el acero, y lo que pueden ofrecer en sistemas de conducción de agua potable y para calefacción. Si todavía tienes alguna duda sobre si son los más adecuados para la instalación de uno de estos dos tipos de conducciones, o de los dos, no te cortes y ¡pregunta a quienes vayan a realizar las obras de instalación de calefacción y conducciones de agua para salir de dudas!

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