evitar averías en caso de heladas
Guía Práctica

¿Cómo evitar fugas o averías por heladas en las instalaciones?

Una de las mayores preocupaciones en invierno es como evitar averías en caso de heladas. Después de todo, éstas son uno de los riesgos más comunes (y subestimados) en las instalaciones.

Al contrario que otras incidencias, el daño que provoca el frío no siempre se ve a simple vista, pero tras el deshielo, pueden aparecer fugas, roturas o una avería grave. Sin embargo, estos problemas son evitables y, con una correcta planificación, materiales idóneos y medidas preventivas, se puede reducir el riesgo de daños.

Por qué el frío daña las instalaciones hidráulicas

El principal problema con las heladas es el comportamiento del agua cuando se congela. Cuando el agua pasa de estado líquido a sólido, se expande y aumenta su volumen, creando una presión interna dentro de las tuberías, válvulas y otros componentes de la instalación.

Esta presión puede llegar a provocar fisuras, deformaciones irreversibles y roturas, sobre todo en materiales rígidos o puntos donde el agua está estancada. Aunque lo peor no es cuando se congela el agua, sino cuando el hielo se derrite y el sistema vuelve a presurizarse. Por ello, una helada puede convertirse en una avería costosa si no se toman las medidas adecuadas a tiempo.

Tramos y puntos más vulnerables a las heladas

No todas las partes de una instalación tienen el mismo nivel de riesgo ni daño cuando se congelan. Los puntos más vulnerables son:

  • Instalaciones exteriores que están expuestas directamente al frío. 
  • Tramos poco protegidos o sin aislamiento térmico.
  • Garajes, sótanos y espacios no climatizados.
  • Viviendas vacías, segundas residencias y locales cerrados durante largos periodos de tiempo.

En este tipo de instalaciones y construcciones, el agua puede permanecer inmóvil durante días, lo que aumenta el riesgo de congelación con el frío. Identificar estos puntos críticos es el primer paso para una prevención eficaz.

Señales de alerta antes y después de una helada

Como ya hemos comentado, detectar a tiempo los efectos del frío puede ayudarnos a evitar futuras averías graves. A continuación, te señalamos las principales señales de alerta para revisar una instalación hidráulica ante una helada:

  • Reducción del caudal de agua. Puede significar que existe una obstrucción por la congelación parcial o total del agua en el interior de las tuberías.
  • Presión irregular en puntos y grifos. El cambio brusco de presión puede ser consecuencia de bolsas de hielo que alteran el flujo normal de agua.
  • Ruidos anómalos en la instalación. Vibraciones o golpes al abrir una válvula se pueden deber a la dilatación de material o al movimiento de agua entre zonas congeladas.
  • Válvulas que no funcionan bien. Si una válvula está bloqueada, cerrada o muy dura, es señal de que existe hielo en el interior.
  • Humedades, manchas o goteos tras el deshielo. Muchas fisuras no se detectan hasta que no se va el hielo y la instalación vuelve a presurizarse. Es conveniente revisar evidencias en techos, paredes y suelos.
  • Pérdida progresiva de presión en el sistema. Esto puede indicar microfugas por fisuras que se han abierto durante la congelación.
  • Componentes deformados o tensionados. El abultamiento de tuberías o elementos desplazados ligeramente son señales claras de que la presión interna es evidente.

Medidas preventivas básicas para evitar daños por heladas

La prevención en invierno pasa por aplicar una serie de medidas sencillas pero eficaces para evitar los daños por heladas:

  • Aislar térmicamente las tuberías expuestas o en zonas frías.
  • Vaciar los tramos de la instalación que no se usan en invierno.
  • Cerrar las llaves de paso en viviendas desocupadas.
  • Proteger y aislar válvulas, contadores y otros componentes sensibles.

El papel de los componentes de la instalación en la prevención

La calidad de los componentes es un factor clave a la hora de aplicar la prevención. Válvulas y elementos diseñados para soportar condiciones exigentes ofrecen una mayor resistencia frente al hielo y al frío.

En este sentido, las válvulas STH destacan por su gran robustez, fiabilidad y diseño orientado a un uso profesional y doméstico. Emplear componentes de calidad no garantiza inmunidad frente a las heladas, pero sí minimiza las consecuencias en caso de que sucedan, reduciendo la probabilidad de rotura y fugas.

Qué hacer si una instalación se ha congelado

Si una instalación sufre heladas o se congela, actuar si conocer o forzar los componentes puede agravar el problema. Seguir un protocolo básico reduce el riesgo de roturas y facilita una recuperación segura del sistema:

  • No forzar válvulas, grifos y llaves de paso.
  • Cerrar la llave de paso general.
  • Localizar el tramo congelado.
  • Descongelar de forma progresiva y controlada.
  • Comprobar visualmente la instalación tras el deshielo.
  • Restablecer el suministro de manera gradual.
  • Contactar con un profesional si aparecen daños.

Prevención como inversión en durabilidad y tranquilidad

Prevenir los daños por las heladas no es una opción, sino una inversión necesaria en seguridad y durabilidad. Una instalación bien protegida sufre menos averías, reparaciones y mantiene un buen rendimiento por más tiempo.

Además, hay que tener en cuenta el factor económico, donde una buena prevención permite ahorrar de forma considerable. La prevención aporta tranquilidad tanto al usuario final como al instalador, reduciendo las incidencias imprevistas durante los meses de frío intenso.

STH: soluciones pensadas para instalaciones seguras todo el año

En STH desarrollamos soluciones diseñadas para responder a las exigencias reales de las instalaciones. Componentes fiables y materiales de calidad permiten afrontar el invierno con las mejores garantías. El apoyo al instalador profesional y la apuesta por productos duraderos forman parte de nuestra visión orientada a la seguridad y la prevención durante todo el año.

El frío no se puede esquivar, pero podemos evitar las averías por heladas y sus consecuencias. Identificar los puntos vulnerables, aplicar medidas preventivas y contar con componentes de calidad marcan la diferencia entre una instalación segura de la que no lo es. Anticiparse al frío es la mejor estrategia para proteger las instalaciones, ahorrar costes y garantizar tranquilidad en invierno.

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